VANESA GARCIA MARX. Fue un día del mes de mayo de 1978. Procedentes de Madrid, Manolo Escobar y su esposa, Anita, llegaron a Benidorm en un lujoso “Mercedes”. Los dos ocupaban el asiento posterior y entre ellos, una canastilla donde dormitaba una niña, nacida pocas semanas antes, que había sido adoptada e inscrita en el Registro Civil como Vanessa García Marx. Entró el coche por la puerta del chalet “El Porompompero” y el bebé se despertó llorando por primera vez en aquel inmenso jardín.
- Es lo que se echaba de menos en esta casa, la presencia de una hija- dijo el cantante.
Miró a Anita y vio los bellos ojos azules de la alemana inundados de lágrimas por la emoción. El matrimonio había cumplido el sueño más deseado y una criatura, hasta ese momento oculta, era señalada por el destino para criarse y hacerse mujer en un hogar donde el amor reinaba en las cuatro esquinas. En ese momento el artista creó en su mente el germen de una canción, “Mi pequeña flor”, que vio la luz al año siguiente, en 1979, como regalo en el primer cumpleaños de Vanessa. La canción comenzaba con estos bonitos versos: