Chacha Huang (Sichuan, China, 1991) en España comienza en una improbable ciudad castellanoleonesa. “Había un programa en China, un acuerdo con la Universidad de Salamanca. En ese momento a mí me interesaba mucho la carrera de Turismo, pero yo no sabía que el campus de esa facultad estaba en Ávila. Llegué y me di cuenta de que aquello no era lo que yo esperaba”, rememora la actriz entre risas en un café en el centro de Madrid. “Cuando vine de visita por primera vez aquí, decidí que era el sitio en el que me quería quedar y ya solicitaba plaza por mi cuenta en la Complutense”, comparte. “Me encantó la ciudad. Lo vi todo muy grande y bonito. Recuerdo que llegué en tren a Chamartín, cogimos un taxi, entré en Gran Vía y aluciné. Hasta hoy me sigue fascinando”. Huang era entonces una veinteañera recién estrenada que aprendió el idioma e inició un grado en Literatura. Después llegarían sus primeros trabajos como modelo y más tarde su incursión en el mundo de la interpretación, profesión que escogió, desde la capital: “Para mí fue un shock, todo me llamaba la atención”.