JAVIER CASADO Y CARLOS FAEMINO. Son amigos de barrio y comenzaron en el Retiro madrileño haciendo reír a los paseantes con el objetivo de invitar a sus amigos a un restaurante chino. Su humor absurdo, inteligente y surrealista enseguida conectó con el público y veinte años después conservaban un montón de fieles seguidores. La televisión supuso un trampolín para el dúo pero la dejaron hace años. Cansado confiesa que no tiene nada que ver con su idea a de trabajar y siguen en el teatro