TINO EL ESCACHAO
Andrés Torres.- Su peso y estatura (apenas pesa 55 kilos y mide 1,57 centímetros) le han valido el apelativo de “escachao”, un tesoro del simpar léxico canario que significa ‘pequeñito’, entre otras múltiples acepciones. “Cuestión de vacilar”, resume el propio Tino. Así le conoce incluso la primera plantilla del equipo. Y toda la isla. Porque Tino podrá ser pequeño, pero su figura familiar dentro de un club tan entrañable se alza grande y poderosa en unos tiempos donde los sueños de futbol de los niños son profanados por millones de euros, representantes avaros, agentes FIFA y salvaje mercadotecnia.
Tan es así, que en un guiño a la gloria de los Tonono y Guedes que hicieron del club un histórico de Primera durante 19 temporadas consecutivas en los años 60 y la década de los 70, Tino recibe un Líbero en el antiguo Estadio Insular, reconvertido en 2015 en un singular parque. Tres grados amarillas contemplan un verde cuidado de 1.500 metros cuadrados, hoy jalonado de palmeras, pequeños que juegan y mayores que pasean donde hace 13 años, la última temporada del club en la élite, astros como Zidane dejaron improntas de su mejor clase.
INSULAR» Tino en el parque construido en el antiguo estadio. Foto. Andrés Torres.
El Estadio Insular se erige en la zona de Ciudad Jardín de la capital grancanaria como venerable testigo de su historia, orgulloso. En las graduadas vacías parece aún escucharse una letanía mística de cantos de batalla. Pío-Pío. Arriba d'ellos. Dos recogepelotas acompañan a “El Escachao” durante nuestra entrevista. Lo observan con una admiración que trasciende su cargo en el seno del club. En la mirada de los chavales se adivina el reflejo de un símbolo, una figura en vías de extinción en el fútbol mal llamado moderno. Agustín es un hombre de club, entregado a la Unión Deportiva y al cuidado de los jóvenes que sueñan con emular las gestas de ‘El Flaco’ Valerón.
LA CRUELDAD DEL FÚTBOL
La desgarradora imagen de Tino, llorando desconsoladamente tras el amargo desenlace de la promoción de ascenso de la temporada 2013-2014, se convirtió en el eje del spot publicitario de la campaña de abonados de la Unión Deportiva para la campaña triunfal que ha devuelto al equipo a Primera. Aquellas lágrimas bañaron de dolor toda la Playa de las Canteras después de que parte de la afición invadiera el campo del Estadio Gran Canaria -“a un minuto de la gloria”, como recuerda el propio Tino- y el Córdoba aprovechara el desconcierto amarillo para marcar un gol que enjauló a los canarios una vez más en Segunda.
VALERÓN» Dos mitos amarillos.
Asimismo, e instalados en la paradoja, un hombre de fútbol como él nunca dio una patada a un balón. "Empecé como árbitro. A lo mejor pitando partidos entre soldados de La Marina en el Antonio Rojas -campo del Huracán, equipo alevín del que después "El Escachao" sería primer entrenador- fue donde me entró el gusanillo de entrenar a los chavales", elucubra. “Dicen que con la gorra y el bigote me parezco a Sergio Kresic, pero a mí me gusta jugar más ofensivo”, chancea. Entre todas las observaciones que dedica y ha dedicado a sus muchachos, Tino rescata dos consejos. Moral y material. "A los chiquillos les digo que antes de ser buen jugador, hay que ser buena persona. Y si algún día llegan a ser profesionales insisto en que no se gasten 80 euros si ganan 40. Que tengan cuidado con las novias presumidas", bromea.
«A LOS CHIQUILLOS LES DIGO QUE ANTES DE SER BUEN JUGADOR, HAY QUE SER BUENA PERSONA. Y SI ALGÚN DÍA LLEGAN A SER PROFESIONALES INSISTO EN QUE NO SE GASTEN 80 EUROS SI GANAN 40. QUE TENGAN CUIDADO CON LAS NOVIAS PRESUMIDAS»





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