Nombre: Kike Pérez – Edad: 28 -¿De donde eres?: Arrecife – Lanzarote– Profesión: Cómico
-¿Qué es lo que más te agrada de tu profesión?
La pasión que me genera día tras día, la inquietud sana de enfrentarme casi cada semana a un nuevo reto. Y sobre todo la felicidad de saber que comparto con quién me viene a ver lo más bonito que se puede compartir, la risa.
– Y lo que más detestas es…Detesto quién y que se vea dentro de este bonito mundo un plan de negocios, los que le quitan el alma a lo que hacemos para ver en ello únicamente una buena forma de inflar sus arcas. Nunca falta este tipo de quiénes y qués.
-¿Qué es lo que más te gusta de ser monologuista?Eres de grandes escenarios o de locales mas cercanos al público?
Ser monologuista me permite ser quién siempre me hubiera gustado ser, el personaje no el mismo que la persona, y en el escenario me permito ciertos lujos conmigo mismo, que durante mi vida, por mis inseguridades y mis miedos, no me he permitido.
-¿Cuáles son sus referentes en el mundo de los monologos?
Tengo muchos, intento empaparme (sin quedarme mojado) de todos los estilos y géneros, pero mi referencia y mi ídolo desde pequeño lo tenemos cerquita y es Manolo, Manolo Vieira.
-Tú monologo insignia por así decirlo?
Yo le tengo mucho cariño al show con el que empecé y en el que hablo de mí mismo, de mi infancia y donde abro una ventana rídicula a mi vida, es dónde me siento más cómodo, hablando de mi.
-¿Cómo entiende usted el humor?
El humor está en todos lados, en cualquier cosa, en cualquier momento, sólo hay que saber buscarlo y tratarlo con cariño. Sí el mundo se mira con los ojos del humor, no hace falta entenderlo, simplemente surge.
-¿Cuándo aprendió a reírse de sí mismo?
Pues creo que desde muy pequeño, siempre aprendí a afrontar mis problemas o cosas que no me gustaban de mí, con una sonrisa, quizás era por generarme un estado de seguridad, pero sin duda, me sirvió, y sigue haciéndolo.
-¿Es de los que cree que el humor tiene límites?
Sí, el límite está cuando lo que te hace reír a ti, pone triste a otro. Hay compañeros, incluso yo que juegan con los límites, pero para eso debes tener un grado de cariño y mano izquierda muy grande y trabajado. El límite del humor lo establece cada uno, tanto el cómico como el espectador.
-¿Y su improvisación tiene límites?
La improvisación dentro de mis shows se alimenta del público, son ellos quienes me marcan los límites, hay momentos de impro que se estiran como chicles, y otros que nacen y mueren en el mismo momento.
-¿Cree en el humor geográfico?
No. El humor es universal. Otra cosa diferente es que dependiendo donde actúes juegues con más armas lingüísticas, territoriales. Simplemente es una cuestión de la información con la que cuentas para “vestir” tu texto.
-¿Hay algún momento clave que le ayude en su carrera?
Sí, el comienzo es clave para mí, el paso de pensar en la comedia como un hobbie, a afrontar riesgos y asumirlo como una profesión, a sabiendas que las iba a pasar canutas un tiempo.
-¿Cómo disfruta más, con la escritura o la interpretación del monólogo?
Con la interpretación sin duda, sufro un poco escribiendo, de hecho, si algún guionista serio viera como estructuro mis espectáculos, tendría que medicarse
-¿Hay algún asunto que sea intocable para usted?
Sí, las enfermedades. Nunca sabes a quién le disparas tus palabras, y me parece que el límite está en tocar enfermedades, puedo soportar que alguien se vaya molesto de una actuación mía, pero no podría soportar que alguien se fuera triste, o que le haya traído a la mente un mal recuerdo, porque a mí me ha dado por hablar desgracias. De todas formas, reitero que siempre la cuestión es cómo se dice, no lo que se dice…
-¿Nunca ha tenido un despiste en una actuación, que le haya pillado el público en un renuncio, o que se haya quedado en blanco…?
En blanco afortunadamente no… o por lo menos he salido del paso sin que pareciera que no sabía por dónde iba, pero en renuncios muchos, cuando digo cosas sin sentido, o que no tienen que ver con algo que he dicho hace un minuto (sobre todo, cuando improviso), es divertido.
-Cuénteme alguna anécdota o curiosidad que haya vivido en todo este tiempo
Ya que hablamos antes de no saber a quién le disparas… de las últimas que me han pasado, ésta ha sido de las más bonitas. En una de mis improvisaciones, la cogí con el escote de una chica de primera fila, era un escote precioso, y así lo hice saber varias veces durante el show. Al día siguiente recibí un mensaje inmenso enorme de la hermana de esa chica, dándome las gracias porque esa chica a la que había estado “chinchando” con sus pechos, se había ido a su casa super feliz, porque acababa de superar un cáncer de mama, y yo precisamente estuve alabándole sus pechos, como si un pinganillo divino me hubiera dicho que fuera concretamente a ella.
-¿Qué es lo mejor de su trabajo?
La felicidad colectiva que se crea en cada espacio donde actúo.
-¿Y algún aspecto negativo hay?
Sí, que haya quién no vea que para crear felicidad colectiva, las condiciones tienen que estar destinadas para ello.
– ¿Quien es tu idolo en el mundo de la comedia?
Manolo Vieira
– ¿Qué cualidades tiene que tener un buen humorista?
Estar dispuesto a que su alma esté conectada con su texto, para transmitir que su única intención sea sacar la mejor risa de cada persona que lo escucha.
– ¿Cual es tu mejor chiste?
No lo sé, creo que no tengo ninguno bueno…
– ¿Te ves haciendo otra cosa?
Sí, quizás no me apasione tanto como ésta, pero me veo haciendo otras cosas, ojalá pueda hacerlas en un futuro, pero haciendo comedia me veo toda la vida.
-¿Es complicado hacer reir a un humorista?
Depende, yo soy de risa muy fácil.
-¿Cuántas libretitas llevas siempre encima para anotar las ocurrencias? ¿Cuál es el soporte más insólito en el que has apuntado alguna idea?
Si la llevo, robo todas libretitas que veo por ahí, de los hoteles, del Ikea, de todos lados. Últimamente estoy tirando de tablet, en plan tecnológico. El más insólito ha sido intentar recordarla de memoria…
-¿Le ha pasado alguna vez aquello de reirse usted solo en un escenario repleto? ¿Es complicada la conexión con el público?
No, porque si no conecto, a mi no me hace mucha gracia. Han tocado sitios donde las condiciones no han sido las deseadas, o simplemente no has conectado, y no es fácil. Pero, en general, si las condiciones son medianamente buenas, la conexión se da.





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